La imagen de esta magnífica Dolorosa es obra de d. Antonio Illanes, imaginero de Umbrete (Sevilla).
Recibe culto en la nave del evangelio de la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de la localidad de Aracena (Huelva).
La efigie fue adquirida por el Marqués de Aracena, Francisco Javier Sánchez-Dalp y Marañón al imaginero sevillano en el año 1964, que vino a sustituir a otra imagen realizada en el año 1941 por el taller del orfebre sevillano Cayetano González Gómez. Dicha imágen, réplica de la Virgen de la Amargura de Sevilla, se conserva actualmente en la aldea onubense de Jabuguillo y reemplazaba a su vez a la Dolorosa anterior, perdida en la Guerra Civil en 1936.
Al parecer, la actual titular se consiguió después de mucha insistencia por parte del Marqués de Aracena a Illanes, ya que el escultor era bastante reacio a desprenderse de ella. La imagen la tenía desde hace años terminada, de ahí que se desconozca la fecha exacta de su ejecución, aunque se estima que en torno al año 1960.
La virgen de la Amargura fue bendecida el mismo año de su adquisición y desde entonces, procesiona cada Madrugada de Viernes Santo acompañando a la devota imagen de Jesús Nazareno, labrado en el año 1941 por el imaginero sevillano José Rivera García.
La bella escultura, de candelero de vestir, mantiene grafismos del estilo propio de Illanes en sus dolorosas, siempre inspiradas en un modelo físico concreto: Isabel Salcedo, esposa del escultor. Es el caso del modelado blando, sin crsipaciones ni estridencias, con cejas gruesas y curvadas, labios carnosos y pómulos y mentón muy dibujados. En definitiva, los mismos rasgos comunes a otras obras sobre el tema de su autor, como la Virgen de las Tristezas o la de la Paz, ambas de Sevilla.
Sin embargo, la gran peculiaridad de la Amargura dentro de la producción de Antonio Illanes, estriba en que responde a un modelado más juvenil del habitual, representando el dolor de María en una imagen frágil, aniñadam de una delicadeza esquisita, con un gesto de dolor enternecedor.
Sin duda, se trata de una de las obras más desconocidas del autor, pese a que su indiscutible calidad la coloca como una de las más destacadas de su trayectoria.
En el año 1999 sufrió una intervención por parte de Jesús Santos Calero, destinada sólo a reparar daños en la estructura de la imagen, así como unas grietas aparecidas en las zonas de los ensambles de la mascarilla, que en ningún caso alteró el aspecto formal de la imagen.
Recibe culto en la nave del evangelio de la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de la localidad de Aracena (Huelva).
La efigie fue adquirida por el Marqués de Aracena, Francisco Javier Sánchez-Dalp y Marañón al imaginero sevillano en el año 1964, que vino a sustituir a otra imagen realizada en el año 1941 por el taller del orfebre sevillano Cayetano González Gómez. Dicha imágen, réplica de la Virgen de la Amargura de Sevilla, se conserva actualmente en la aldea onubense de Jabuguillo y reemplazaba a su vez a la Dolorosa anterior, perdida en la Guerra Civil en 1936.
Al parecer, la actual titular se consiguió después de mucha insistencia por parte del Marqués de Aracena a Illanes, ya que el escultor era bastante reacio a desprenderse de ella. La imagen la tenía desde hace años terminada, de ahí que se desconozca la fecha exacta de su ejecución, aunque se estima que en torno al año 1960.
La virgen de la Amargura fue bendecida el mismo año de su adquisición y desde entonces, procesiona cada Madrugada de Viernes Santo acompañando a la devota imagen de Jesús Nazareno, labrado en el año 1941 por el imaginero sevillano José Rivera García.
La bella escultura, de candelero de vestir, mantiene grafismos del estilo propio de Illanes en sus dolorosas, siempre inspiradas en un modelo físico concreto: Isabel Salcedo, esposa del escultor. Es el caso del modelado blando, sin crsipaciones ni estridencias, con cejas gruesas y curvadas, labios carnosos y pómulos y mentón muy dibujados. En definitiva, los mismos rasgos comunes a otras obras sobre el tema de su autor, como la Virgen de las Tristezas o la de la Paz, ambas de Sevilla.
Sin embargo, la gran peculiaridad de la Amargura dentro de la producción de Antonio Illanes, estriba en que responde a un modelado más juvenil del habitual, representando el dolor de María en una imagen frágil, aniñadam de una delicadeza esquisita, con un gesto de dolor enternecedor.
Sin duda, se trata de una de las obras más desconocidas del autor, pese a que su indiscutible calidad la coloca como una de las más destacadas de su trayectoria.
En el año 1999 sufrió una intervención por parte de Jesús Santos Calero, destinada sólo a reparar daños en la estructura de la imagen, así como unas grietas aparecidas en las zonas de los ensambles de la mascarilla, que en ningún caso alteró el aspecto formal de la imagen.
No hay comentarios:
Publicar un comentario